jueves, 6 de febrero de 2014

Hermann Hesse y Stefan Zweig: el comienzo de una amistad por escrito

La correspondencia (y la amistad) de Hermann Hesse y Stefan Zweig duró nada menos que 35 años. 

Correspondencia
Y he aquí el comienzo de esa entrañable relación:
Basilea, enero de 1903
 Muy estimado señor:
¡No se asuste usted porque, ahora, de repente, le aborde con un saludo y una petición!
Adjunto a esta carta encontrará usted mi librito Gedichte [Poemas], que contiene, entre otras cosas, una traducción de Verlaine. Si algo en este libro resultara de su agrado, le ruego encarecidamente que me regale en reciprocidad su libro sobre Verlaine (los poemas suyos ya los tengo). Me haría muy feliz poseer ese hermoso volumen con una línea de dedicatoria escrita de su puño y letra.
Me proporcionará usted una alegría enorme. Soy ridículamente pauvre y me veo obligado a ir mendigando mis contentos acá o acullá. En esa empresa, sin embargo, he encontrado siempre, por azar, muchos amigos queridos [...]. ¿Tendré la misma suerte con usted?
¿O no? Le saluda afectuosamente, su devoto servidor,
Hermann Hesse

A lo que responde Zweig:

Viena, 2 de febrero de 1903
Muy apreciado señor Hesse:
[...] su libro me ha deparado una gran alegría. Se lo agradezco de verdad, desde lo más hondo, y tengo que pedirle también que crea lo que voy a decirle: hace mucho tiempo que tenía la intención de dirigirme a usted [...] He creído siempre en aquella «Liga secreta de los melancólicos» de la que habla Jacobsen en su Maria Grubbe; sostengo también que los que sentimos, en lo íntimo de nuestro ser, cierta afinidad del alma, no debemos permanecer desconocidos los unos para los otros. Conocerlo ahora personalmente a usted, a quien estimo mucho desde hace tiempo por algunos versos aislados leídos en revistas, me depara una alegría sincera.
¿Me permite decirle algo sobre su libro? [...] lo he tomado en mis manos y, guiándome por mi sensibilidad más clara y viva, se lo he llevado a algunos amigos para leerles pasajes en voz alta. Con toda sinceridad, me doy cuenta de que, junto a El libro de las imágenes, de Rilke, a Der Spiegel [El espejo], de Wilhelm von Scholz, y al Adagio stiller Abende [Adagio de atardeceres apacibles], obra de mi querido amigo Camill Hoffmann -libro que, además, siento extraordinariamente cercano-, éste es [para mí] el más querido poemario de este año. Con satisfacción puedo colocarlo junto a los otros libros que me han sido dedicados; y la compañía allí, por cierto, no es nada despreciable [...]. También me gustaría, en cuanto se preste la ocasión, hacer algo por su libro, y hacerlo en una gran publicación, donde sepa que mis palabras no se las llevará el viento.
Recibirá mi Verlaine en unos ocho días. Le pediré hoy mismo a mi editor algunos ejemplares nuevos; he tenido, por cierto, muchas satisfacciones con él, se vende magníficamente bien y espero que, para el otoño, vea la luz una segunda edición, con una tirada de tres mil ejemplares. Quiero, para entonces, añadir su magnífico poema, y le pido que eventualmente me haga llegar otras pruebas.
Y una cosa más: en vista de que ha sido usted, con su fuerza y su desenfado, quien ha roto el hielo, no quisiera que perdamos del todo el contacto. Me gustaría conocer más de usted [...]. No soy un autor de cartas muy fiable [...]. Sin embargo, siempre constituye para mí una dicha poder decirle a algún amigo al que aprecio cosas más íntimas y personales, esas que nos mueven y nos ocupan en lo más profundo; sólo que, en mi caso, esas cartas surgen de manera espontánea: no salen nunca con el próximo correo, sino que tardan a menudo tres semanas o más. Si se atreve usted, en tales circunstancias, a referirme muchas más cosas acerca de su persona, me sentiré satisfecho y hondamente agradecido, y creo que, en ese caso, podrá contar conmigo. Como poeta no me tengo en muy alta estima, y es ésa la razón por la que no dudo jamás en considerarme un ser totalmente superfluo para el mundo, a menos que me valore en mi virtud de ser «amigo de mis amigos». Y tengo la impresión de que podré contarle a usted entre ellos. [...]
Stefan Zweig

4 comentarios:

  1. Siendo yo una lectora empedernida de mi amado Stefan Zweig, me siento feliz de haber encontrado estas cartas y saber algo que no sabia de la vida de mi escritor predilecto. Estaba en busca de bajar un libro en pdf. y por suerte he llegado a este sitio. Mil gracias por publicar sobre Stefan, quisiera hacerlo conocer a todo el mundo.

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  2. La correspondencia entre estos lúcidos artistas me ha dejado embelesado, con qué tiento y atenciones se dirigen mutuamente. Una hermosa demostración del genero carta.

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  3. ¡Muchas gracias por los comentarios! Fannito, qué suerte que te ayudamos a descubrir algo de tu escritor predilecto. ¡Nos podemos imaginar la alegría que da!

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  4. Me uno al comentario de Fannito, coincidimos en la predileccion, esa forma y estilo único, del gran Stefan.. Gracias por su labor a LibrosEnRed.

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