viernes, 7 de febrero de 2014

Cartas de un joven Onetti

El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti y el crítico argentino Julio Payró se escribieron por 20 años, entre 1937 y 1957.

Aquí, compartimos aquí (extraídos de la compilación Cartas de un joven escritor) los inicios de dos cartas de Onetti a Payró, elegidas por dar cuenta tanto de la intimidad de Onetti (sus costumbres, sus formas de vivir la amistad) como de sus reflexiones literarias (sus preferencias, sus condenas). 


Cartas de un joven escritor


1937
Mi querido Payró:
No escribí en tiempo decente por causa de varios sucesos, sin mayor importancia, en realidad, pero que me tenían distraído. Por otra parte, como no pasa casi un día sin que se me ocurra algún tema que sería lindo tratar con usted, y se me ocurre también su punto de vista y cómo contestaría yo... No hay necesidad de decir que siendo yo joyciano convicto y confeso, me basta imaginar fugazmente una charla de ésas para que mi subconsciente quede convencido de que hemos estado en contacto, y libre, por lo tanto, de remordimientos por esta crónica pereza epistolar.
(...).
Su amigo invariable,

Onetti
Y


1939
Querido Julio: 
Su carta me llega en mitad de las vacaciones. Playa, árboles y lago. Me alegra que le haya gustado el chiste de la reiteración. En cuanto a lo que me dice sobre Cortázar and Co., estamos de acuerdo y es un problema que me preocupa. Tengo miedo a una literatura o a cualquier arte que requiere una clave para su compresión, clave que amenaza ser secreta y la empresa se reserva el derecho de admisión [N. del E.: al parecer, Onetti se refería al libro Presencia, publicado por entonces por Julio Cortázar bajo seudónimo]. Recuerdo anécdotas y letreros que vi en U.S.A.; así llegaríamos aparentemente a una segregación intelectual. Y digo aparentemente porque en muchos casos innominables no se trata de diferencias mentales entre el escritor y sus lectores sino en la tan vieja tontería de buscar con deliberación y empeño aquello a que estamos condenados y los disimulos no bastan: la originalidad. Es una paradoja, pero no la hago yo. A mi provecta edad es creíble que jóvenes y no tanto me pregunten, por caminos que suponen desviados y astutos, "cómo hay que escribir". (En general, mienten, ya traen la intocable obra bajo el sobaco). Como soy paciente y -usted recordará- muy bien educado, digo no joder con pavadas, aconsejo escribir como y que salga del forro del estómago. Pero es difícil: difícil el estado de pureza y desnudez, el total abandono. Y sin embargo uno lo hace sin esfuerzo cada vez que se enamora para siempre.
(...).



2 comentarios:

  1. Quien pudiera tener el privilegio de expresarse a través de la escritura. Maravillosa liberación. Exculpación del pecado. Amanecer. Continuar. Vivir.

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  2. Ni aún los famosos, genios, talentosos se han evadido de las turbulencias, felicidad o desengaños de un gran amor, maravilloso poder asomarnos a esas emociones por medio de sus misivas.

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