lunes, 11 de marzo de 2013

Recordando al autoestopista intergaláctico

Tal como recuerda Google con su doodle de la fecha:

hoy se cumplen 61 años del nacimiento del escritor y guionista radiofónico Douglas Noël Adams (Cambridge, Inglaterra), recordado sobre todo por su Guía del autoestopista galáctico.

En esa serie de novelas, Adams cuenta los destinos de personajes disparatados (como el adorable Androide Paranoide, hipersensible desde que sus compañeros de misión lo dejaron olvidado durante siglos en un planeta) en medio de cómicos eventos intergalácticos... peripecias tan insólitas como, de algún modo, verosímiles para nuestra experiencia de mundo.

Aquí, el comienzo de una de estas novelas, Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva:
La historia de la Galaxia se ha vuelto un poco confusa por una serie de motivos. En parte porque los que intentan seguirle la pista andan un poco perplejos, pero también porque de todos modos han ocurrido cosas muy desconcertantes.
Una de las complicaciones se refiere a la velocidad de la luz y a los consiguientes obstáculos para rebasarla. Es imposible. Nada viaje más deprisa que la velocidad de la luz, con la posible excepción de las malas noticias, que obedecen a sus propias leyes particulares. Los habitantes de Hingelfreel, de Arkintoofle Menor, trataron de construir naves impulsadas por malas noticias, pero no les salió muy bien y, cuando llegaban a algún sitio donde realmente no tenían nada que hacer, solían dispensarles un recibimiento de lo más desagradable. 
De manera que, en general, los pueblos de la Galaxia acabaron empantanados en sus propias confusiones locales y, durante mucho tiempo, la historia de la Galaxia tuvo un carácter marcadamente cosmológico.
Ello no quiere decir que no fuesen emprendedores. Intentaron enviar naves a lugares remotos, con fines guerreros o comerciales, pero normalmente tardaban miles de años en llegar. (...). Entonces fue cuando se produjeron las primeras confusiones importantes de la historia de la Galaxia, con guerras que volvían a estallar siglos después de que las cuestiones por las que al parecer se habían suscitado ya estuvieran arregladas...
Lectura muy recomendada para los que les gusta la ciencia ficción o la parodia en sí misma.

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