jueves, 6 de octubre de 2011

La sintaxis de las relaciones

¿Quieren leer una versión libre de Bartleby el escribiente (de Melville), con uno de esos personajes enloquecedores en su reticencia cortés, y a la vez con un remate siniestro a lo Irene Némirovsky en El baile? Los reenviamos al relato "Sintaxis", del blog Educación de las emociones. Aquí, un fragmento:
Él la miraba inexpresivamente y contestaba: «Como gustes». Al fin, exasperada, ella gritaba: «Se trata de saber cuál te gusta más a ti». Él la miraba como si su grito destemplado fuera la comprobación de su locura y muy lentamente, respondía: «Me gustan de la misma manera», pero con un tono tan gris y opaco que más que una afirmación, parecía un rechazo. Sin embargo, algo de verdad había en sus palabras: si mi madre se ponía el vestido azul o el blanco, nada en la helada gentileza de mi padre cambiaba. Ninguna fisura se abriría en la hermética oscuridad de su deseo inexpresivo.

Dolorosamente me di cuenta que las relaciones más profundas se estructuraban muy sólidamente en fórmulas rígidas y repetitivas: la imposibilidad de romper el lazo se manifestaba en la imposibilidad de modificar la sintaxis.

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