viernes, 1 de junio de 2012

Macedonio Fernández, anécdotas de Recienvenido

El 1º de junio de 1874 nació el más anticonvencional de los escritores argentinos: Macedonio Fernández, autor de, entre otras obras, No toda es vigilia la de ojos abiertos, Papeles de recienvenido, Continuación de la nada y Museo de la novela eterna. Exploró con humor punzante, escéptico, renovador y lógica absurda pero no tanto temas cotidianos y metafísicos.

Admirado por Borges (quien decía "lo imité hasta la trascripción, hasta el apasionado y devoto plagio"), formó parte de la generación martinfierrista. Murió en 1952. Compartiremos aquí fragmentos célebres y frases imperdibles:
"El salón estaba tan vacío que una ausencia más no cabía."

"El principio del discurso es su parte más difícil y desconfío de aquellos que comienzan por él"; y lo que puede tomarse por su reverso: "Huyo de asistir al final de mis escritos por lo que antes de ello los termino".

"Se estaba produciendo una lluvia de día domingo con completa equivocación porque estábamos en martes, día de semana seco por excelencia."

"Basta que algo no se entienda para que tenga mucho sentido, lo muy claro es sospechoso; casi todo lo que no dijo nada se redactó perfecto."

Fragmento de "El Recienvenido":

¡Fue tan fortísimo el golpe que no hay memoria en la localidad de que en los últimos cuarenta años se haya registrado temperatura tan elevada en la región golpeada! (Otra cosa que los más ancianos del país no recuerdan es que yo haya sido visto con dinero algún día en ese mismo intervalo; pero eso lo diré más adelante, cuando otro hecho excepcional requiera el énfasis de una referencia a cosa no acaecida en cuarenta años.) Esos intervalos de 40 años tan cómodos se encuentran en cualquier localidad (...)".

Fragmento de "El accidente de Recienvenido":
—Me di contra la vereda.

—¿En defensa propia? —indagó el agente.

—No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.

—La cornisa de la vereda —apuntó un reportero— le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda, asiento de la palabra...

—Y del periodismo —insinuó el accidentado.

—Que ha recobrado en este momento. —Y sigue redactando el periodista:—El artesonado de la acera...

—No se culpe a nadie, propongo...

—No, eso es para suicidarse.

—De mi pronta mejoría, quería decir. Ruego al señor reportero que figure algo en la noticia de "decúbito dorsal".

—No hay necesidad: los operarios tipógrafos lo ponen siempre. O si no, ponen "base del cráneo".

—¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de un suicidio?

—¿Iban mal sus negocios?

—Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda.

—¿Puedo anotar oposición de familia a su noviazgo?

Otro insiste en que había mediado agresión y le ruega aclare si se interponía "un viejo resentimiento".

—Alguien, un desconocido desde mucho tiempo atrás para usted, avanzó resueltamente y desenfundando un cordón de la vereda Colt-Browning se lo disparó.

En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa:

—Yo estaba aquí antes que ustedes y mis informes son más anticipados! Voy a darles un resumen publicable:

"Yo caí: fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda; sin embargo, no necesitaba ya serlo, pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo."

Fragmento de "Aniversario de Recienvenido":

"No sé si por algunos excesos de conducta o por observancias poco estrictas en mi régimen de vida cumpliré en breve cincuenta años. No lo he efectuado antes porque cada vez que impacienté el tiempo, adelantando algún acontecimiento, me cambiaron uno bueno por uno malo. La elección de un día invariable de cumpleaños me ha permitido conocerlo tan bien que aun con los ojos vedados cumpliría mi aniversario.

Alguien dirá: ¡Pero, Recienvenido, otra vez de cumpleaños! ¡Vd. no se corrige!; ¡La experiencia no le sirve de nada! ¡A su edad cumpliendo años!

Yo efectivamente entre amigos no lo haría. Mas en las biografías nada más exigido.

Otros juzgarán que el anuncio de mi próximo aniversario va encaminando a incitar a los cronistas sociales para recordarme con encomios. "Nadie como el Sr. R. ha cumplido tan pronto los cincuenta años"; o bien: "A pesar de que esto le sucedía por primera vez cumplió su medio siglo el apreciado caballero como si [83] siempre lo hubiera hecho". Alguien con algún desdén: "Con la higiene y la ciencia moderna, quién no tiene hoy cincuenta años". "A su edad no tenía mucho que elegir".

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