viernes, 30 de julio de 2010

El libro electrónico se inscribe en el diccionario

¿Alguna duda de que el e-book ("libro electrónico" o "libro digital", en su forma castellana) llegó para quedarse?

La Real Academia Española ha decidido incluir en su próxima versión del Diccionario la expresión "libro electrónico" (bajo la palabra libro), con las siguientes acepciones:

1. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.

2. Libro en formato adecuado para leerse en ese dispositivo.

martes, 27 de julio de 2010

Amazon sube, Libranda baja

Mientras que Libranda ingresó al cyberespacio con el pie izquierdo, Amazon vende más libros electrónicos que nunca; más, incluso, que en papel.

Amazon.com, una de las librerías digitales más grandes del mundo, anunció que en los últimos tres meses las ventas de libros electrónicos superaron por primera vez a las de ejemplares en papel.

¿Otro récord? El del escritor sueco (ya fallecido) Stieg Larsson, que acaba de consagrarse como el primer autor en vender más de 1 000 000 de ebooks.

lunes, 26 de julio de 2010

Entrevista a Puig en "A fondo" (TVE)

Hablando de Manuel Puig, encontramos esta entrevista en profundidad (¡como las de antes!), realizada por Joaquín Soler Serrano para el programa de televisión española "A fondo", de la TVE:




Con un modestia y gracia, Manuel Puig repasa aquí sus orígenes en la ciudad de General Villegas, inserta en la pampa argentina (que Puig definirá como "la ausencia total de paisaje, una planicie perfecta"); se refiere a su búsqueda artística (su primera, y "falsa", vocación por el cine, y su posterior, y feliz, encuentro con la literatura) y comparte algunas de sus técnicas y objetivos a la hora de escribir.


¡Muy aprovechable!

jueves, 22 de julio de 2010

20 años de la muerte de Manuel Puig

Hoy, 22 de julio de 2010, se cumplen veinte años de la muerte del escritor argentino Manuel Puig.

Autor, sobre todo, de novelas (entre las que se destacan La traición de Rita Hayworth, Boquitas pintadasPubis angelical y El beso de la mujer araña), Puig se caracterizó por escribir obras novedosas para la época, que tomaban las manifestaciones de la desprestigiada cultura de masas como materia prima y jugaban con los estereotipos de género (tanto literario como sexual).

En palabras del crítico literario (y también escritor) Ricardo Piglia*:
Una rosa es una rosa. La apoteosis de Manuel Puig es el film de Woody Allen La rosa púrpura del Cairo que es, por supuesto, un homenaje explícito al mundo del narrador argentino. Esa muchacha sencilla y mal casada, especie de Madame Bovary fascinada por el cine, es una heroína típica de Puig. Y la historia parece sacada de sus novelas (si bien Puig es mucho más sutil y alusivo). El cine plagia el mundo de quien supo encontrar en el cine el modelo mismo de su imaginario.

La educación sentimental. El gran tema de Puig es el bovarismo. El modo en que la cultura de masas educa los sentimientos. El cine, el folletín, el radioteatro, la novela rosa, el psicoanálisis: esa trama de emociones extremas, de identidades ambiguas, de enigmas y secretos dramáticos, de relaciones de parentesco exasperadas sirve de molde a la experiencia y define los objetos de deseo. Puig ha sabido aprovechar las formas narrativas implícitas en ese saber estereotipado y difuso.
*La Argentina en pedazos (Urraca, 1993).

lunes, 19 de julio de 2010

Fontanarrosa y las malas palabras

Hoy se cumplen tres años de la muerte del autor rosarino Roberto Fontanarrosa (1944-2007). Un buen modo de recordarlo es riéndose con su ponencia para el III Congreso de la Lengua Española (en 2004).

Historias de infames, esta vez por Bolaño

Sin duda, Bolaño fue autor de una obra singular.

Aquí extraemos una "entrada" de su peculiar obra de referencia La literatura nazi en América, conjunto de biografías apócrifas redactadas con una ironía muy sutil para un narrador en tercera persona que traza recorridos vitales a partir de huellas —publicaciones, citas de otros, hechos que han quedado grabados— y presunciones. Una especie de Historia universal de la infamia, el clásico de Borges, pero inventado de cabo a rabo.

A pesar de lo raro que resulta todo, la vida que se describe parece real y posible en toda su obscenidad. Este es el mérito literario y político de Bolaño en esta obra. 

SILVIO SALVÁTICO
Buenos Aires, 1901-Buenos Aires, 1994
Entre sus propuestas juveniles se cuenta la reinstauración de la Inquisición, los castigos corporales públicos, la guerra permanente ya sea contra los chilenos o contra los paraguayos o bolivianos como una forma de gimnasia nacional, la poligamia masculina, el exterminio de los indios para evitar una mayor contaminación de la raza argentina, el recorte de los derechos de los ciudadanos de origen judío, la emigración masiva procedente de los países de escandinavos para aclarar progresivamente la epidermis nacional oscurecida después de años de promiscuidad hispano-indígena, la concesión de becas literarias a perpetuidad, la exención impositiva a los artistas, la creación de la mayor fuerza aérea de Sudamérica, la colonización de la Antártida, la edificación de nuevas ciudades en la Patagonia.
Fue jugador de fútbol y futurista.
De 1920 a 1929 escribió y publicó más de doce poemarios, algunos de los cuales obtuvieron premios municipales y provinciales, y frecuentó los salones literarios y las cafeterías de moda. Desde 1930, encadenado por un matrimonio desastroso y por una prole numerosa, trabajó como gacetillero y corrector en varios periódicos de la capital y frecuentó los tugurios y el arte de la novela que siempre le fue esquivo; publicó tres: Campos de Honor (1936), que trata de desafíos y de duelos semiclandestinos en un Buenos Aires espectral, La Dama Francesa (1949), un relato de prostitutas generosas, cantantes de tango y detectives, y Los Ojos del Asesino (1962), curiosa premonición del psico-killer cinematográfico de los setenta y ochenta.
Murió en el asilo de ancianos de Villa Luro, con una maleta repleta de viejos libros y manuscritos inéditos por toda posesión.
Sus libros nunca se reeditaron. Sus inéditos probablemente fueron arrojados a la basura o al fuego por los celadores del asilo.

miércoles, 14 de julio de 2010

7 años sin Bolaño

El 14 de julio de 2003 murió el narrador y poeta chileno Roberto Bolaño, considerado uno de los mejores escritores latinoamericanos de finales del siglo pasado. Por su novela Los detectives salvajes ganó en 1999 el premio Rómulo Gallegos.


Para recordar su obra, hemos seleccionado dos fragmentos:
Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y en paz. Pero de improviso surgieron las cosas. Ese joven envejecido es el culpable. Yo estaba en paz. Ahora no estoy en paz. Hay que aclarar algunos puntos. Así que me apoyaré en un codo y levantaré la cabeza, mi noble cabeza temblorosa, y rebuscaré en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche relampagueante. Mi pretendido descrédito. Hay que ser responsable. Eso lo he dicho toda mi vida. Uno tiene la obligación moral de ser responsable de sus actos y también de sus palabras e incluso de sus silencios, sí, de sus silencios, porque también los silencios ascienden al cielo y los oye Dios y sólo Dios los comprende y los juzga, así que mucho cuidado con los silencios. Yo soy responsable de los silencios. Yo soy responsable de todo. Mis silencios son inmaculados. Que quede claro. Pero sobre todo que le quede claro a Dios. Lo demás es prescindible. Dios no. No sé de qué estoy hablando. A veces me sorprendo a mí mismo apoyado en un codo. Divago y sueño y procuro estar en paz conmigo mismo. Pero a veces hasta de mi propio nombre me olvido. Me llamo Sebastián Urrutia Lacroix. Soy chileno.
(Extraído del inicio de Nocturno de Chile -publicada en el año 2000-, novela en dos párrafos: el primero de más de cien páginas, el segundo compuesto solamente por la frase final.)



Dicen que el amor hace a las personas generosas. No sé, no sé; a mí sólo me hizo generoso con Nuria, nada más. Con el resto de la gente me volví desconfiado y egoísta, mezquino, maligno, tal vez porque era consciente de mi tesoro (de la pureza inmaculada de mi tesoro) y lo comparaba con la putrefacción que los envolvía a ellos. En mi vida, lo digo sin miedo, nada hubo semejante a las meriendas-cenas que tomamos juntos en las escalinatas que descienden del Palacio al mar. Ella tenía una manera, no sé, única, de comer fruta con los ojos perdidos en el horizonte. Aquellos horizontes de auténtico privilegio. Casi no hablábamos. Yo me acomodaba un escalón por debajo y la miraba, aunque no mucho, mirarla demasiado era doloroso, y bebía mi té con delectación y parsimonia. Nuria tenía dos chandals, uno azul con rayas diagonales blancas, el oficial, creo, del equipo olímpico de patinaje, y uno negro ala de cuervo que resaltaba su pelo rubio y su cutis perfecto, arrebolado por el esfuerzo, de muchacha de Botticelli; éste último era un regalo de su madre. Para no mirarla a ella yo miraba los chandals y aún recuerdo cada pliegue, cada arruga, lo abombado que estaba el azul en las rodillas, el olor delicioso que desprendía el negro sobre el cuerpo de Nuria cuando la brisa del atardecer nos evitaba cualquier palabra. Olor a vainilla, olor a lavanda. A su lado, por supuesto, debí desentonar.
(Extraído de su primera novela, Pista de hielo, de 1993.)



Un tercer inicio puede ser encontrado en este post ad hoc.

sábado, 10 de julio de 2010

Nietzsche, sobre escritura


El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.



Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.



El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.



La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones. También la elección de las palabras y la sucesión de los argumentos.



Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.



El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.



Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.



El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.



No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

viernes, 2 de julio de 2010

Camino a la biblioteca pública de Nueva York

Y siguiendo con Hemingway, esta frase suya, una de las que orientan el camino hacia la New York Public Library a lo largo de la calle 42: